L.U.C Quattro Mark IV: la arquitectura energética que redefinió la reserva de marcha

Veinticinco años después de su debut, el sistema Quattro sigue siendo una de las soluciones más elegantes para resolver uno de los mayores desafíos de la relojería mecánica: mantener una entrega estable de energía durante periodos prolongados. Para conmemorar ese aniversario, Chopard presenta el nuevo L.U.C Quattro Mark IV en platino, la cara contemporánea de uno de los calibres más emblemáticos de la manufactura.

Esta nueva versión adopta una caja rediseñada según los códigos actuales de la colección L.U.C, al tiempo que preserva intacto el principio técnico que convirtió al modelo original en referencia dentro de la alta relojería: una arquitectura de cuatro barriletes en serie capaz de ofrecer nueve días de reserva de marcha con suministro constante de energía.

Cuando apareció en el año 2000, el sistema Quattro introdujo un planteamiento distinto frente a las configuraciones habituales de uno o dos barriletes. En lugar de aumentar el tamaño del movimiento, la solución consistió en optimizar la gestión energética, ampliando la autonomía sin comprometer la regularidad cronométrica.

Un cuarto de siglo después, esta edición no pretende reinterpretar aquella innovación, sino confirmar su vigencia: el Quattro sigue siendo un ejemplo de complejidad funcional determinante.

El sistema Quattro: cuatro barriletes y nueve días de autonomía

La tecnología L.U.C Quattro se basa en dos pares de barriletes apilados y acoplados en serie que contienen un total de 1,885 metros de muelle real. Esta configuración permite alcanzar 216 horas de reserva de marcha, equivalentes a nueve días completos, manteniendo una entrega progresiva de energía al órgano regulador.

El desafío técnico es evidente: a medida que el muelle se descarga, el par motor disminuye y la amplitud del volante puede verse afectada, pero el sistema Quattro distribuye esa descarga entre cuatro barriletes conectados en serie, asegurando un suministro más lineal y, por tanto, una estabilidad cronométrica prolongada durante todo el ciclo.

El modelo incorpora el calibre manual L.U.C 98.09-L, evolución del movimiento original 98.01-L. Late a 4 Hz (28.800 alternancias por hora) y añade parada de segundero, pequeño segundero, fecha e indicador de reserva de marcha, este último desplazado al reverso para liberar la esfera y reforzar la pureza visual del conjunto.

La precisión está certificada por el COSC, mientras que el Poinçon de Genève garantiza el nivel de construcción y acabado del movimiento, compuesto por 215 componentes y 38 rubíes. Los puentes decorados con Côtes de Genève, la platina con graneado circular y el volante de tres brazos con espiral de terminal Phillips completan un conjunto concebido para estabilidad y exactitud sostenida.

Caja de platino de 39 mm: proporción y control volumétrico

El nuevo Chopard L.U.C Quattro Mark IV tiene una caja de platino de 39 mm de diámetro y 10,40 mm de grosor. Integrar una arquitectura de cuatro barriletes en estas proporciones evidencia el control dimensional del movimiento, cuyo grosor se limita a apenas 3,75 mm.

En cuanto a la corona y hebilla, también son de platino, reforzando la coherencia material. Se puede sumergir hasta 30 metros y el fondo de cristal de zafiro permite contemplar la arquitectura del movimiento.

Más que un gesto de ostentación, el uso del platino responde a la lógica interna de la colección L.U.C, donde técnica y ejecución definen el carácter del reloj por encima de cualquier demostración superficial.

Evolución funcional: sistema de correas intercambiables

Las últimas referencias de la colección L.U.C incorporan un sistema de correas intercambiables que permite sustituir la correa y la hebilla sin herramientas. Una solución que Chopard impulsa bajo la idea de adaptar el reloj al día a día sin dificultad y sin importar el lugar o la actividad.

La correa gris con costuras hechas a mano mantiene la sobriedad del conjunto, y la tradicional correa de aligátor ha sido temporalmente reemplazada por piel de becerro, manteniendo intacta la coherencia visual del modelo.

El Quattro, veinticinco años después

El L.U.C Quattro Mark IV demuestra que cuando una solución técnica está bien concebida puede mantenerse vigente más allá de las tendencias.

Veinticinco años después de su aparición, el sistema Quattro sigue recordando que la verdadera sofisticación relojera no siempre se percibe a simple vista: reside en la manera en que un movimiento gestiona algo tan intangible como la energía y logra transformarla, durante nueve días completos, en precisión constante.