
Por más de 180 años, Patek Philippe ha representado la cúspide de la relojería clásica. Sus códigos son tan conocidos como claros: elegancia discreta, proporción perfecta, complicaciones que se asemejan a la poesía. El estilo de la marca ha estado definido desde sus inicios, pero, así como la única constante es el cambio, la tradición necesita un nuevo lenguaje. En 2024, la marca ginebrina decidió integrar un nuevo discurso a su repertorio y así fue como nació la colección Cubitus.

La referencia 7128/1R-001 encarna esa evolución silenciosa que reinterpreta la geometría del tiempo con audacia y sutileza a la vez. Su caja cuadrada, pero de esquinas suavemente redondeadas, rompe con las curvas tradicionales de Patek, pero lo hace con la gracia de quien mide todo con precisión. No hay estridencia, no hay ruptura violenta: hay simplemente armonía y equilibrio. Trae la viva manifestación de un diseño consciente que respeta la historia sin miedo a reinventarla.


Más allá de sus especificaciones técnicas, el Cubitus representa una declaración conceptual. En un mercado donde los relojes tienden a parecerse entre sí, Patek propone un nuevo lenguaje visual, ese que hila lo geométrico, lo arquitectónico y lo contemporáneo, pero sin abandonar la elegancia y el refinamiento que han definido a la marca durante generaciones. No compite con sus icónicos hermanos, el Nautilus o el Calatrava; los complementa, ofreciendo a quienes buscan un reloj con carácter propio una propuesta fresca y convincente.

Caja y dial del Cubitus 7128/1R-001: una composición magistral
El oro rosa que recubre su caja de 40 mm enmarca un dial marrón sunburst que revela texturas y matices que cambian con la intensidad de la luz, mientras que los índices aplicados y las agujas luminiscentes tipo bastón aportan claridad y carácter. Por su parte, la ventana de la fecha se muestra con la discreción habitual de la marca y preserva la pureza del diseño.

Brazalete integrado en oro rosa: el sello del Cubitus
Quizás el elemento más destacado de un Patek Philippe sea su brazalete y, en este caso, no es la diferencia. Integrado, también en oro rosa, prolonga la fluidez visual de la caja, mientras su cierre desplegable oculto conserva la elegancia y la funcionalidad sin comprometer la estética. Y es que el Cubitus está pensado para que el reloj sea, a la vez, un objeto de presencia y de intimidad, un elemento que puede sentirse tanto como observarse.
El movimiento del Cubitus: 26-330 S C en clave contemporánea

En una obra de ingeniería contemporánea, el calibre automático 26-330 S C late con precisión y finura en su interior. Para más espectáculo, el rotor de oro de 21 quilates es visible a través del cristal de zafiro y reproduce discretamente el patrón horizontal del dial. Le acompañan cada engranaje y cada puente para formar una coreografía silenciosa que convierte el tiempo en experiencia tangible.
